A pesar de todo... Sí a la Vida

A pesar de todo... Sí a la Vida
Te ofrecemos un ámbito cálido y confiable para abrir el corazón,

donde la sinceridad se convierte en actitud esencial.

Un espacio dónde con esfuerzo y paciencia podremos llegar a la aceptación, a reconstruír el vínculo con ese hijo que hoy se constituye como presencia distinta.

Con la esperanza de lograr una vida digna.



sábado, 27 de marzo de 2010

INAUGURACIÓN ESCUELITA DE FÚTBOL MUNICIPAL "NORBERTO O. CARRUEGA"

Una mañana muy emotiva vivimos hoy en Recreo dónde José (Cacho para los amigos) y Norma inauguraron una Escuelita de Fútbol con el nombre de su hijo Norberto (Betito) en la plazoleta que también lleva su nombre. Con la presencia de muchos niños de diferentes escuelitas de fùtbol de nuestra ciudad con sus camisetas coloridas, gente del barrio, autoridades municipales y policiales quedó oficialmente inaugurada la escuelita dónde los niños de Recreo de bajos recursos podrán compartir muchas jornadas deportivas. Norma y Cacho descubrieron un cartel con el nombre de la escuelita en memoria de su hijo, bajo el lema: "A PESAR DE TODO SÍ A LA VIDA, CONFRATERNIDAD DEPORTIVA Y MUCHO AMOR POR LO QUE HACEMOS"
Cacho pronunció unas palabras muy emotivas y culminó las mismas con la conocida frase para los papás de Renacer de Vìktor Frankl: "EL HOMBRE QUE SE LEVANTA DE SU DOLOR PARA AYUDAR A OTRO SER HUMANO TRASCIENDE COMO SER HUMANO".
Verdaderamente fue un momento muy emotivo en medio de un día radiante de sol y de niños jugando en las hamacas de la placita.
Luego los diferentes "equipos" de fútbol de las escuelitas presentes se dirigieron a las canchitas a jugar el deporte que los convocó.
Un grupo de papàs de Renacer Santa Fe estuvimos presentes dándole nuestro apoyo a Norma y Cacho en este día tan importante. Muchas gracias también a todos los que hicieron llegar sus saludos a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas, e mails, etc.

viernes, 26 de marzo de 2010

NO TODO TERMINA CUANDO UN HIJO SE VA...

“Para Renacer no hay, realmente, una fórmula, nosotros siempre pensamos que hay que alentar el pensamiento positivo y amoroso de los papás que van ingresando y hacerles ver que todavía en su vidas hay un horizonte pleno de posibilidades para que ellos elijan como vivir su vida y que cada uno tiene que hacer su mejor esfuerzo y que la responsabilidad de cómo vivimos nuestra vida es siempre nuestra, desde el primer día.


El desafío para nosotros, no es lamentar lo perdido, sino encontrar los nuevos caminos que se abren a partir de esa pérdida; nuevos caminos de esperanza, de amor, de solidaridad, de compasión, de tratar de ser mejores. Ese es el desafío al que nos enfrentamos todos los días de nuestra vida.

No todo termina cuando se va un hijo, más bien, muchas cosas comienzan cuando se va un hijo.

La tarea es descubrir que es lo que comienza en la vida después que se va un hijo.

En el futuro están todas las posibilidades, de las cuales tenemos que elegir aquellas que tengan sentido.

¿Cuáles son las posibilidades con sentido?

Aquellas que sean buenas para mí, buenas para los que me rodean y buenas para la vida; si no cumplen la triple condicionalidad, no es una elección plena de sentido.

Sepan que es así, debemos abrirnos a esas posibilidades, tenemos que abrir los ojos, abrir el corazón y abrir la mente para descubrir que detrás de este dolor que hoy muchos de ustedes están sintiendo, sepan que ahí no se agota todo.

Al sentir esperanza, no estamos negando que las cosas sean como “parecen ser”, simplemente estamos afirmando que en ese “parecer ser” no se agota todo lo que esas cosas son.

La vida tiene tesoros para descubrir y cada uno de ustedes puede descubrirlos, pero depende de cada uno de ustedes.

En cada uno de nosotros está la semilla que debe germinar y ser regada cada día, la semilla de la comprensión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, del olvidarme de mí para pensar en el otro, para pensar en el bien común.

Nosotros tenemos para dar cosas valiosas por la vida y tenemos en nombre de quien darlas, porque podemos darlas en nombre de nuestro hijo y hacer que el recuerdo de nuestro hijo perdure en la vida.

De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.

No va a ser con lágrimas que vamos a demostrar cuanto los amamos o los extrañamos, es a través del amor que demostremos, a través del amor que demos.

Está bien llorar, pero hay un tiempo para llorar, no se puede llorar eternamente, porque si se llora eternamente se destruye la familia, se alejan los amigos, los otros hijos pronto se alejan también de nosotros; sería una serie de pérdidas sucesivas, no solamente la pérdida del hijo, otras pérdidas que vendrán después, eso es lo que nosotros tratamos de evitar ofreciendo un camino.

En los grupos se les muestra a los padres que hay un tiempo de llorar, pero también hay un tiempo de levantar la frente y caminar por la vida con dignidad, haciéndose responsable por la manera en que cada uno de nosotros vivimos nuestra vida.

Si el resultado de la muerte de un hijo, es hacer una persona más solidaria, más compasiva, más receptiva al dolor y al sufrimiento de los demás, entonces, su muerte no habrá sido en vano.

Estamos en Renacer porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas y que cuando nos toque partir no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.

A Renacer no voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia, pues si voy a dar algo en memoria de mi querido hijo, tengo que dar algo hermoso, y lo único que tengo para dar es amor; todavía podemos sentir y dar amor en nombre de los hijos que no están.

Renacer ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento interior si tú así lo eliges hacer, pues, como siempre, depende de tu elección y es tu responsabilidad.

Para llegar a la meta es necesario tener en primer término fe en el camino que se va a iniciar y en el proceso, luego dar el primer paso y finalmente perseverar. Si alguno de esos pasos no se cumple no llegaremos a ningún lado.

Vemos a personas que de acuerdo a muchos estándares podrían estar destruidas porque han sufrido la tragedia, que representa el peor de los miedos para las personas que tienen hijos, es decir, la realidad de haber perdido un hijo y, sin embargo, se levantan, se hacen solidarias, compasivas, ayudan a otro papá o a otra mamá que ha pasado por la misma experiencia de vida tan dolorosa, mostrándoles que hay un camino más allá del dolor y colaboran para que la comunidad en la que viven sea un mejor lugar para vivir.

La clave es que tanto sufrimiento no debe ser estéril, porque la verdadera tragedia sería no sólo haber perdido un hijo, sino, que habiéndolo perdido, elegir morirme con él.

De un sufrimiento extremo como éste podemos aprender tanto, pues se abren caminos inesperados que jamás hubiéramos pensado que se nos iban a presentar.

Hacer el esfuerzo de ponerme de pie y saber que de mí depende como yo viva mi vida, como yo viva cada día de mi vida y de las respuestas que dé a las preguntas, a interrogantes y duros planteos que la vida nos hace.

Como yo responda a cada uno de esos interrogantes me va definiendo como persona y van a hacer de mí, finalmente, lo máximo que puedo llegar a ser como persona.

Pensamos que es a través del sufrimiento que nos modelamos, como es que a través del fuego se va haciendo la obra del orfebre.

Podemos lograr una transformación interior que al principio ni siquiera soñábamos que podíamos lograr.

Renacer ofrece un camino positivo, amoroso y que tiene que ver con transformar el dolor, ese dolor tan increíble, transformarlo en amor, porque más fuerte que el dolor es el amor por el hijo.

Nosotros podemos sentir el dolor de su ausencia, pero mucho más fuerte que el dolor de la ausencia del hijo, es el amor hacia ese hijo.

Lo que estamos tratando de hacer, es de convertir nuestro dolor en amor, porque el dolor puede pasar, el dolor va a pasar si sabemos canalizarlo positivamente, pero el amor siempre queda.

Finalmente quisiéramos decirles a todos los papás, que sepan que se puede, que la partida de ese ser tan amado no signifique el fin de nuestra vida, que signifique el comienzo de un camino que tiene que ver con el servicio, tiene que ver con el dar mi mano y en ese dar mi mano al otro ser que sufre, mi propio dolor va desapareciendo, va disolviéndose.

Son los caminos luminosos de los que hablamos.”

Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti

HOY LES OFRECEMOS UNO DE LOS POEMAS MÁS VINCULADOS A LA "RESILIENCIA"

NO TE RINDAS!!!

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,


Aceptar tus sombras,


Enterrar tus miedos,


Liberar el lastre,


Retomar el vuelo.


No te rindas que la vida es eso,


Continuar el viaje,


Perseguir tus sueños,


Destrabar el tiempo,


Correr los escombros,


Y destapar el cielo.


No te rindas, por favor no cedas,


Aunque el frío queme,


Aunque el miedo muerda,


Aunque el sol se esconda,


Y se calle el viento,


Aún hay fuego en tu alma


Aún hay vida en tus sueños.


Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo


Porque lo has querido y porque te quiero


Porque existe el vino y el amor, es cierto.


Porque no hay heridas que no cure el tiempo.


Abrir las puertas,


Quitar los cerrojos,


Abandonar las murallas que te protegieron,


Vivir la vida y aceptar el reto,


Recuperar la risa,


Ensayar un canto,


Bajar la guardia y extender las manos


Desplegar las alas


E intentar de nuevo,


Celebrar la vida y retomar los cielos.


No te rindas, por favor no cedas,


Aunque el frío queme,


Aunque el miedo muerda,


Aunque el sol se ponga y se calle el viento,


Aún hay fuego en tu alma,


Aún hay vida en tus sueños


Porque cada día es un comienzo nuevo,


Porque esta es la hora y el mejor momento.


Porque no estás solo, porque yo te quiero.

NUNCA SEREMOS LAS MISMAS PERSONAS

“Cuando las circunstancias no pueden ser cambiadas, el sufrimiento le da un nuevo sentido a nuestras vidas, frente a nosotros mismos, frente a nuestros hijos, frente a la comunidad, frente a la vida, frente a la muerte, frente a Dios o como cada uno lo sienta, a partir de ahí, podemos aceptar nuestra vida tal como es y vivirla con coraje, no escapándose de ella, no ocultándose de ella, enfrentándola con valentía. Al atravesar una conmoción existencial, como es la pérdida de un hijo, no podemos seguir siendo los mismos, algo en nosotros ha cambiado para siempre; la vida se ha invertido como un guante de goma que se saca dando vuelta sobre sí mismo y somos otra persona distinta, nunca más las mismas personas y una vez más tenemos que elegir. De pronto, al darnos cuenta de esto uno se dice: “tengo que sufrir, no puedo evitarlo”, pero ¿puedo elegir cómo sufrir? ¿Es lo mismo sufrir dignamente, que sufrir miserablemente? ¿Es lo mismo caminar por la vida buscando monedas en el suelo, que caminar con la frente alta? No Hay un tiempo de sufrir, pero aun sufriendo, sabemos que podemos sufrir miserablemente o sufrir con dignidad.Esa es una elección que puedo hacer yo hoy, cuando acabo de enterrar a mi hijo: sufrir con dignidad o sufrir miserablemente. ¿Qué clase de persona vamos a ser? No quedan más que dos caminos, o soy mejor persona o soy peor persona; si alguien conoce otra posibilidad quisiera que lo diga, no conocemos otras opciones. ¿Voy a dejar que mi dolor maneje el auto de mi vida y vivir como un “zombie” sentado, dejando que mi dolor maneje mi vida? Entonces se nos plantea el problema de la propia responsabilidad ¿Qué hago de mi vida de aquí en más? Siempre será nuestra responsabilidad có mo viviremos nuestra vida, cómo la viviremos cada día. Cada día me levanto y puedo elegir lo que cada día voy a hacer de mi vida; soy yo quien voy a proponerme llorar, porque el llanto es lo que yo siento por mi hijo, o voy a levantarme con deseos de hacer algo en su homenaje que no sean las lágrimas. Si uno basa el trayecto de su vida de acá en más en el amor, si cada día de mi vida yo me levanto haciendo ese esfuerzo extraordinario que significa, aún en esos primeros tiempos, de despertarse y saber que me despierto sin mi hijo, pero sabiendo también que por amor a él, y si me quedan otros hijos, también por amor a ellos, yo tengo que ponerme de pie con dignidad. Tengo que iniciar ese día y cada día de mi vida con proyectos de vida que incluya a otros seres que sufren. Cuando los padres comienzan a darse cuenta que nunca una persona que ha perdido un hijo volverá a ser la misma, que algo cambia para siempre, es aquí donde Renacer le abre el camino al análisis de la propia existencia.La respuesta es siempre la misma: el salto hacia nuestra dimensión espiritual, donde encontraremos los recursos necesarios para reinsertarnos en la sociedad a través de una vida productiva y plena de sentido. Asumamos el desafío y la aventura de ser una nueva persona y elijamos en ese camino entre lo mejor y lo peor, porque podemos decidir, podemos elegir, no somos bebés recién nacidos, comenzamos una nueva vida pero ya con experiencia, ya podemos decir que es el bien, ya podemos decir que es el mal, ya podemos decir que es lo que queremos ser, entonces, a través de esa transformación interior, la muerte de un hijo no va a ser en vano, esos hijos van a ser estrellas fugaces que llegaron a nuestras vidas, nos tocaron, se fueron pero nos transformaron, nos tocaron para cambiarnos, son pocas las veces en que la vida nos da segundas oportunidades.”


Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

gyaberti@calamuchitanet.com.ar

jueves, 25 de marzo de 2010

INAUGURACIÓN ESCUELITA DE FÚTBOL "NORBERTO OSVALDO CARRUEGA"

ESTA ES UNA INVITACIÓN QUE NOS HACEN LLEGAR CACHO Y NORMITA, PAPÁS DE “BETITO” QUE INAUGURAN UNA ESCUELITA DE FÚTBOL EN LA PLAZOLETA QUE LLEVA EL NOMBRE DE SU HIJO EN RECREO (SANTA FE), GRACIAS NORMI Y CAHO POR TAN HERMOSA OBRA DE AMOR!!!!!

27 de Marzo de 2010

INVITACION Acto inaugural

Escuelita de fútbol municipal

Norberto Osvaldo Carruega (Betito)

HORA: 10:00


LUGAR: Plazoleta del mismo nombre en calle Tomas Furno y Belgran


LEMA: A pesar de todo, SI A LA VIDA, confraternidad deportiva y mucho amor por lo que hacemos...


-AREA DE DEPORTES- MUNICIPALIDAD DE RECREO-




* ACTUACION DE LA BANDA POLICIAL
* 8 ESCUELITAS DE FUTBOL
* FUERZAS VIVAS DE RECREO.


"El objetivo de esta escuelita es sacar de la calle a todos los niños del barrio, y formarlos como persona".


PAPA JOSE Y MAMA NORMA.

NUESTRA ACTITUD FRENTE A LA VIDA

“Se nos ha dicho que cuando perdemos un hijo estamos tan llenos de dolor que no tenemos nada para dar salvo dolor y desesperanza y que ¿cómo podemos ir a un grupo a dar algo de nosotros?

Esto quizá haya sido cierto hasta que llegó Renacer proponiendo un cambio existencial al sostener que la pérdida de un hijo es una condición permanente, pero el sufrimiento que ello produce no debe ser permanente y que, aún inmersos en la más profunda crisis, siempre nos queda la libertad para decidir la actitud con la que hemos de enfrentar nuestro destino.
Frente a lo irreversible, frente a aquello que no puede ser cambiado, el hombre tiene aún la última de las libertades individuales: la de elegir la actitud con la que ha de enfrentar su destino, a la vez, hacerse responsables de esa elección, y se podrá vivir como si los hijos fueran los artífices para arruinarnos la vida o convertir a los hijos que partieron en un valor, es decir, en algo que nos arrastre hacia nuevos valores orientados hacia el futuro.
La pérdida de un hijo es la crisis existencial más severa por la que un ser humano puede pasar, sin embargo, dentro nuestro, hay recursos interiores tan fuertes, tan increíbles, que se descubren, justamente, frente a una crisis como ésta y nos damos cuenta que se puede, hay cosas hermosas que uno descubre a partir de lo que nos pasó.
Si a nuestro hijo sólo lo dejáramos en el recuerdo del pasado, nos haría daño pues nos tendría atrapados entre recuerdos y sentimientos que no nos ayudarían a enfrentar el presente, el aquí y el ahora; pero, si yo, por mi libre elección lo convierto en un valor, lo veo adelante de mí, como algo que me arrastra, exigiéndome que actúe, que me esfuerce, se convierte así en una fuerza impulsora que me obliga a la acción, a salir para adelante.
Cuando muere un hijo, lo que importa es lo que hacemos de allí en adelante, lo que importa es cómo vivimos nuestra vida a partir de lo que nos pasó.
El vacío que dejan los hijos que se van, a veces lo queremos llenar con algo y no sabemos con qué y lo primero que se nos ocurre es llenarlo con más dolor, con lágrimas, con el llanto desesperado, con depresión o llenarlo con pastillas; si están tomando pastillas por que están tristes, están postergando lo que tarde o temprano han de enfrentar sin pastillas.
Si hay tantos padres que han podido salir, les aseguramos que ustedes también pueden salir, no abandonen la lucha, porque los hijos se lo merecen.
Hemos trabajado con el convencimiento que al enfrentarnos a situaciones límites nos damos cuenta, quizá por primera vez, que somos seres históricos, envueltos en nuestro propio devenir, que la historia ya realizada no puede ser cambiada, que no tiene sentido continuar rumiando eternamente sobre ese pasado, y que la salida existencial yace por delante nuestro, en lo que aún queda por realizar de nuestro futuro, en otras palabras, que la única manera de eliminar la oscuridad es dejando que entre la luz.
Alguien puede tomar la pérdida de un hijo y decir que el hombre es lo que recibe y que el destino lo ha castigado y ahí se terminó todo, o podemos decir que nosotros somos lo que damos a la vida y que la memoria de nuestros hijos es lo que vamos a entregar a la vida.
Tenemos que pensar muy bien que es lo que vamos a entregar a la vida, entonces podemos darnos cuenta que lo que el destino nos ha brindado es una realidad de la vida y que a nosotros nos queda la libertad interior de decidir qué va a hacer cada uno con el dolor que le ha producido la pérdida de un hijo, porque una cosa es lo que a mí me ha pasado y otra cosa es lo que yo decido hacer con eso que me ha pasado, que no es lo mismo.
Nuestros hijos han partido antes de lo que quisiéramos, pero aunque uno se muriera en vida, uno no pode decir que se muere porque se murió su hijo ¡me he muerto porque he elegido morirme después que mi hijo partió!, que es muy distinto, es pues responsabilidad de cada uno de nosotros la actitud que asumamos.
Los papás de Renacer tenemos la responsabilidad de trasmitir una actitud de solidaridad, de amor incondicional, de rescatar el valor de la vida por encima de todo lo que nos pueda pasar, lo tenemos que llevar en nuestra actitud todos los días de la vida, es nuestra responsabilidad trasmitir alegría de vivir, es nuestra responsabilidad trasmitir el valor de la vida y no importa lo que pase afuera, no importan los problemas que haya, yo tengo que tratar de mantener siempre mi mejor actitud y dar siempre lo mejor de mí, en todas las situaciones de la vida.
Al descubrir una vida nueva, al descubrir una persona nueva en nosotros, nuestra conciencia despierta y ya no podemos vivir irreflexivamente ningún momento de nuestra vida, porque ahora sabemos que esto es transitorio, lo sabemos desde adentro, entonces, aunque estemos bien tenemos que estar siempre alertas, siempre con la conciencia despierta, porque si no podemos volver a los vicios anteriores y los falsos valores vuelven a introducirse en nuestra vida y entonces, el dolor por la partida del hijo vuelve a hacerse presente.
Necesitamos tener la conciencia despierta para no estar ausentes allí donde somos espiritualmente necesarios.
Esto es parte de la esencia de Renacer Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

EL DOLOR DE LOS HERMANOS

Por Carlos Juan Bianchi, papá de Martín

He llorado junto a mis hijos la muerte de Martín. Hemos compartido ese dolor lacerante, incomprensible. Pero lo hemos compartido desde una experiencia vivencial distinta: yo había perdido un hijo, ellos a su hermano.
¿Qué pierde quien pierde a un hermano contemporáneo?
Pierde a un compañero de juegos; quizá deberá mirar sin comprender la cama vacía y su ropa dormida en el placard que compartían. Pierde un lenguaje común hecho de frases, travesuras y secretos. Pierde esas charlas, que de cama a cama se daban, riendo de ocurrencias e ingenuos proyectos mientras los acallaba el sueño. Pierde un amigo incondicional que se jugaba por él en los recreos del colegio o en rencillas juveniles. Pierde a quién, solidario, comprendía su llanto. Quizá deberá ahora caminar solitario por calles que antes recorrieron juntos. Su hermano se llevó los testimonios de una etapa. Muchas escenas, dolorosas y felices, sólo a él, lo tuvieron por testigo. Ya no podrá dialogar esos momentos que para los demás, serán solo un tierno relato.
El sentimiento, de difícil expresión, es de profunda tristeza. Tristeza y soledad. ¡Cuantas cosas mueren en una sola muerte!
La otra parte de esta desdicha, tiene como protagonista a una niña de seis años que pierde a su ídolo. Ese hermano joven que la asombraba con su destreza y su cariño. Ella también compartió juegos y travesuras con él, y las fotos compartidas hablan de un inmenso amor. Seguramente lo pensaba inmortal. De la mano de su hermano, la vida transcurría feliz y protegida. Su desazón fue tremenda, su incomprensión no tuvo límites, como no tuvo límites la alegría de tenerlo y disfrutarlo. Hoy cuenta escenas convividas que nosotros ignorábamos. Hoy guarda el recuerdo en su corazón, y adorna primorosamente las fotos que los muestran juntos, y las conserva muy cerca de su diario vivir.
¿Qué queda por delante? Una vida. Una vida que se irá poblando de proyectos que no tendrán hoy el apreciado apoyo y la sincera y acompañada alegría.
¿Quién queda en casa? Dos padres abatidos que no pueden atender su dolor de hermano, porque sus propios dolores los anulan.
Martín fue importante, muy importante, y lo seguirá siendo sin duda. Hoy esos hermanos vivos sobrellevan su dolor con discreción casi anónima, porque las lágrimas y las flores no son para ellos.
Mañana querrán contarle a sus novias, a sus parejas, a sus propios hijos quien era ese chico con quien compartieron tantas vivencias plasmadas en fotos y en imborrables recuerdos. ¿Cómo se cuenta el amor? ¿Es posible contarlo? Quizá sólo en parte. El amor por Martín ha quedado dentro de ellos, como ha quedado dentro mío. En eso sí, nos parecemos. Cada uno, como padres o hermanos, atesoramos momentos irrecuperables, que son imágenes de una aciaga vida, que no pudo seguir siendo vida.
Sólo nos resta extrañar, de distinto modo, claro, a quien todos, todos, quisiéramos seguir abrazando.
Los padres que hemos perdido hijos, encontramos en los grupos de autoayuda, el remanso y la comprensión necesaria para continuar nuestros caminos. Los grupos para hermanos pueden resultar igualmente beneficiosos para ellos. Si bien son aún una asignatura pendiente de difícil concreción, no debemos claudicar en el intento de lograrlo.