EL CAMINO CORRECTO, NO EL MÁS FÁCIL
(Por Alicia y Gustavo Berti)
A lo largo de estos años hemos acercado a una nueva propuesta para los grupos de ayuda mutua, un nuevo camino a recorrer por los seres sufrientes; camino que partiendo de la desesperanza de la soledad existencial y un sufrimiento sin sentido aparente, nos conduce a una existencia valiosa, auténtica, que se afirma a sí misma en una lucha laboriosa y honesta, no para no sufrir, no para olvidarnos, sino para reafirmar nuestra decisión de volver a empezar una y cuantas veces sea necesario, pero haciéndolo con la frente alta, mereciendo, como decía Dostoievski, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.
Y poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de Renacer, aún como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero confortar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético. En otras palabras, es el camino que lleva al hombre a alcanzar su humanidad. Es el camino final de humanización propuesto anteriormente. Y no puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos —los que partieron y los que aún están—, la vida y nosotros mismos merecemos.
Se puede objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre han de morar en ella, que han de indicarnos el camino correcto, no el más fácil. Por eso Renacer nos pide que asumamos el desafío, que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero ésta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: Seres Humanos, y hemos así recorrido el camino ético que Renacer pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir moral y éticamente.
Porque, después de todo “No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella Y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”
Contactos: Sta. Fe 0342 4520190/4551087 -Sto. Tomé 0342 156117874 - Esperanza 03496 422137/424117/15528695 renacersantafe@gmail.com - renacerdeesperanza@gmail.com
A pesar de todo... Sí a la Vida
Te ofrecemos un ámbito cálido y confiable para abrir el corazón,
donde la sinceridad se convierte en actitud esencial.
Un espacio dónde con esfuerzo y paciencia podremos llegar a la aceptación, a reconstruír el vínculo con ese hijo que hoy se constituye como presencia distinta.
Con la esperanza de lograr una vida digna.
donde la sinceridad se convierte en actitud esencial.
Un espacio dónde con esfuerzo y paciencia podremos llegar a la aceptación, a reconstruír el vínculo con ese hijo que hoy se constituye como presencia distinta.
Con la esperanza de lograr una vida digna.
viernes, 18 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
¿QUÉ NOS UNE?
La vida nos pone ante constantes elecciones y la forma de llevar el duelo es una de ellas. Podemos llevar un duelo miserable o un duelo digno, cada uno de nosotros decidirá de que manera homenajear a su hijo muerto. En estas elecciones también esta en nosotros elegir que actitud vamos a tomar frente a los otros, una actitud de victimas convirtiéndonos en protagonistas por nuestra desgracia o una actitud de enfrentar la muerte. Podemos sentarnos a esperar que los demás se compadezcan de nosotros y tengan conmiseración esperando una comprensión que muy difícilmente pueda llegar, no porque no nos quieran ayudar, simplemente porque no saben como o no entienden que nos pasa. Que mejor que recordar las palabras de un papá que dijo: "Cuando murió mi sobrino no pude entender a mi hermano, al morir mi hija pude saber lo que había vivido."
Los hermanos tienen doble carga, su propio duelo por la muerte de su hermano, ver a sus padres mal y muchas veces sentirse descuidados. Algún hermano dijo: "En esta casa hay que morirse para que lo quieran".El poder entender estas cosas hacen que tengamos que hacernos cargo de nuestras vidas y transformar las preguntas sin respuesta en una pregunta en la cual la respuesta la tenemos que construir nosotros:
¿Que hago con esto que pasó?
Las cosas que hicimos no las podemos cambiar pero, lo que si podemos hacer es asumir las responsabilidades hacernos cargo de las consecuencias y modificar nuestra actitudes para el día de hoy, de que manera vamos a enfrentar cada día. Cuando acudo al grupo puedo contar que mal que estuve en la semana o contar que cosas hice en la semana para estar mejor. Recordemos que en Renacer NO estamos unidos por el dolor sino por ELAMOR A NUESTROS HIJOS. Y esta frase es una definición en si misma pues nos dice cual es la actitud que tenemos en este grupo.
Los hermanos tienen doble carga, su propio duelo por la muerte de su hermano, ver a sus padres mal y muchas veces sentirse descuidados. Algún hermano dijo: "En esta casa hay que morirse para que lo quieran".El poder entender estas cosas hacen que tengamos que hacernos cargo de nuestras vidas y transformar las preguntas sin respuesta en una pregunta en la cual la respuesta la tenemos que construir nosotros:
¿Que hago con esto que pasó?
Las cosas que hicimos no las podemos cambiar pero, lo que si podemos hacer es asumir las responsabilidades hacernos cargo de las consecuencias y modificar nuestra actitudes para el día de hoy, de que manera vamos a enfrentar cada día. Cuando acudo al grupo puedo contar que mal que estuve en la semana o contar que cosas hice en la semana para estar mejor. Recordemos que en Renacer NO estamos unidos por el dolor sino por ELAMOR A NUESTROS HIJOS. Y esta frase es una definición en si misma pues nos dice cual es la actitud que tenemos en este grupo.
EL GRUPO SE DEBE A LOS PADRES NUEVOS
Ayuda a transitar el camino el hecho de que que el grupo se deba, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren. Para hacerlo propone una tarea basada en la autotrascendencia, el sacrificio y la autorrenuncia. Por autotrascendencia entendemos la capacidad del ser humano de orientarse a algo o alguien que no es él mismo, como es una persona a quien amar, una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidas a sí mismo, sino a la vida, a Dios, o a nadie en particular. Estos tres sentidos de nuestra autotrascendencia confluyen en uno sólo, como quizás en ninguna otra ocasión en la vida, en los grupos de ayuda mutua: el ser sufriente a quién amar se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud. Esta dedicación sin reparos a aquellos padres que recién ingresan o son más nuevos tiene una recompensa, no buscada, de enorme valor, que reside en el hecho existencial de producirse el olvido del propio dolor al preocuparnos por el dolor de los demás.
Esta dedicación a los padres más nuevos suele ser cuestionada por algunos padres con mayor antigüedad en los grupos, quienes expresan su interés por “continuar creciendo”, por seguir en el camino del “crecimiento “interior” y ven este camino dificultado por esa dedicación. A esto contestamos con el mayor de los énfasis que el “crecimiento interior” tan buscado consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada). En otras palabras: no se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado. En cuanto al dedicarse a los padres nuevos, ¿qué importa cuántas veces escuchemos a otros padres hablar de su sufrimiento, si nosotros mismos somos, cada vez, personas distintas?
Esta dedicación a los padres más nuevos suele ser cuestionada por algunos padres con mayor antigüedad en los grupos, quienes expresan su interés por “continuar creciendo”, por seguir en el camino del “crecimiento “interior” y ven este camino dificultado por esa dedicación. A esto contestamos con el mayor de los énfasis que el “crecimiento interior” tan buscado consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada). En otras palabras: no se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado. En cuanto al dedicarse a los padres nuevos, ¿qué importa cuántas veces escuchemos a otros padres hablar de su sufrimiento, si nosotros mismos somos, cada vez, personas distintas?
sábado, 22 de mayo de 2010
SOBRE LA CULPA
Pregunta respondida por Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.
Gustavo
Nos preguntan ¿qué pasa cuando uno tiene el recuerdo y le pesa la culpa de no haber hecho lo suficiente?
La culpa se resuelve, dice Víctor Frankl, a través del cambio existencial, hay una frase muy bonita que dice: “sabrás que el cielo te perdonó cuando no seas la misma persona”.
Entonces, la culpa se licua a través del cambio, cuando nosotros utilizamos ese sentimiento tan molesto para cambiarnos, para decir ya no quiero ser la persona que ha hecho esto, quiero ser otra persona distinta, quiero ser una persona que en el futuro, en lo que me resta de vida, no vuelva a hacer esto jamás, entonces, ya no hay culpa.
Porque si no, fíjense ustedes, una sola equivocación que cometiésemos en la vida estaríamos condenados a perpetuidad.
Si el mensaje de occidente es que no existe la manera de borrar la culpa, pues yo no quiero vivir en ese lugar, porque yo estoy convencido que si yo cambio, yo decido no volver a cometer los mismos hechos que hice, mi culpa se borró.
Gustavo
Nos preguntan ¿qué pasa cuando uno tiene el recuerdo y le pesa la culpa de no haber hecho lo suficiente?
La culpa se resuelve, dice Víctor Frankl, a través del cambio existencial, hay una frase muy bonita que dice: “sabrás que el cielo te perdonó cuando no seas la misma persona”.
Entonces, la culpa se licua a través del cambio, cuando nosotros utilizamos ese sentimiento tan molesto para cambiarnos, para decir ya no quiero ser la persona que ha hecho esto, quiero ser otra persona distinta, quiero ser una persona que en el futuro, en lo que me resta de vida, no vuelva a hacer esto jamás, entonces, ya no hay culpa.
Porque si no, fíjense ustedes, una sola equivocación que cometiésemos en la vida estaríamos condenados a perpetuidad.
Si el mensaje de occidente es que no existe la manera de borrar la culpa, pues yo no quiero vivir en ese lugar, porque yo estoy convencido que si yo cambio, yo decido no volver a cometer los mismos hechos que hice, mi culpa se borró.
CON LO QUE A UNO LE QUEDA
Si alguna vez han asistido a un concierto del internacionalmente conocido violinista Yitzjak Perlman, han de saber que salir al escenario no es fácil para él, cuando niño sufrió de polio así que usa unos aparatos en ambas piernas y camina con al ayuda de dos muletas. Verlo caminar en el escenario un paso a la vez, lentamente, es algo impresionante. Camina con dolor pero majestuosamente hasta llegar a su silla. Entonces se sienta, coloca sus muletas en el piso, empuja un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante. Se agacha y recoge su violín, lo coloca bajo su barbilla, asiente con la cabeza hacia el director de la orquesta y comienza a tocar. El público ya esta acostumbrado a este ritual. Pero ese día algo Salió mal, justo al terminar uno de los primeros compases, una de las cuerdas de su violín se rompió. Se pudo escuchar cómo tronó. El sonido pareció un disparo, no cabía duda de lo que significaba ese sonido. Tampoco cabía duda de lo que Perlman tenía que hacer. Supusimos que tendría que levantarse, recoger sus muletas y salir rengueando del escenario para encontrar otro violín u otra cuerda. Pero no lo hizo. Esperó un momento, cerró los ojos y le dio la señal al director de empezar de nuevo. La orquesta comenzó y tocó a partir de donde se había quedado. Y tocó con tal pasión, tal fuerza y tal pureza… Tocó como nunca. Yo sé, y muchos saben que es imposible tocar una obra sinfónica con sólo tres cuerdas, pero esa noche Yitzjak Perlman se negó a saberlo. Uno podía verlo modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su mente. En cierto momento, parecía como que estaba volviendo a afinar las cuerdas para sacarles sonidos que nunca habían emitido. Cuando terminó había un impresionante silencio en la sala. Y luego la gente se levantó y hubo una explosión extraordinaria de aplausos desde todos los rincones del auditorio, todos estábamos de pie gritando y aplaudiendo, haciendo todo lo posible para demostrar cuánto apreciábamos lo que había hecho. Él sonrió, se limpió el sudor de la frente, alzó su arco para hacernos callar y entonces dijo (no presumiendo, sino con un tono bajo, pensativo, reverente): -SABEN, A VECES LA TAREA DEL ARTISTA ES DESCUBRIR CUÁNTA MÚSICA SE PUEDE HACER CON LO QUE A UNO LE QUEDA.
¡Qué pensamiento más poderoso! Ha permanecido en mi mente desde que lo escuché por primera vez. A veces la tarea del artista es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda ¿No es una bella definición de nuestra vida? ¿Para todos los que nos sentimos incompletos, para aquellos que sentimos que no hay más música en nuestra vida? Perlman nos enseña que nuestra tarea es hacer música, primero con todo lo que tengamos y luego, cuando eso ya no sea posible, hacer música con lo que nos queda. También nosotros en algún momento de nuestras vidas, de repente, nos encontramos con una cuerda menos. Pero debemos continuar porque el desafío “es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda”. Sufrimos de dolor y lloramos la pérdida de un ser querido y sentimos que se detuvo la música de nuestra vida. Pero en algún momento, no en un día, no en una semana, sino lentamente, a veces dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, algunas veces un paso hacia adelante y dos hacia atrás, debemos comenzar a reaccionar. Debemos volver a recomponer. En estos días de aflicción, recuerden la melodía, concéntrense en ella, escuchen la canción de sus vidas. Háganlo con todo su ser. Escúchenla ahora y lleven el mensaje a su corazón, no sólo como consuelo, sino como una inspiración, para que desde ese recuerdo, desde ese dolor y esa tristeza, podamos encontrar la fuerza y la determinación de continuar con la melodía de sus vidas y las nuestras. Porque el mayor desafío, el principal imperativo, consiste en descubrir cuánta música podemos hacer con lo que nos ha quedado desde que ellos no están más con nosotros.
¡Qué pensamiento más poderoso! Ha permanecido en mi mente desde que lo escuché por primera vez. A veces la tarea del artista es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda ¿No es una bella definición de nuestra vida? ¿Para todos los que nos sentimos incompletos, para aquellos que sentimos que no hay más música en nuestra vida? Perlman nos enseña que nuestra tarea es hacer música, primero con todo lo que tengamos y luego, cuando eso ya no sea posible, hacer música con lo que nos queda. También nosotros en algún momento de nuestras vidas, de repente, nos encontramos con una cuerda menos. Pero debemos continuar porque el desafío “es descubrir cuánta música se puede hacer con lo que a uno le queda”. Sufrimos de dolor y lloramos la pérdida de un ser querido y sentimos que se detuvo la música de nuestra vida. Pero en algún momento, no en un día, no en una semana, sino lentamente, a veces dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, algunas veces un paso hacia adelante y dos hacia atrás, debemos comenzar a reaccionar. Debemos volver a recomponer. En estos días de aflicción, recuerden la melodía, concéntrense en ella, escuchen la canción de sus vidas. Háganlo con todo su ser. Escúchenla ahora y lleven el mensaje a su corazón, no sólo como consuelo, sino como una inspiración, para que desde ese recuerdo, desde ese dolor y esa tristeza, podamos encontrar la fuerza y la determinación de continuar con la melodía de sus vidas y las nuestras. Porque el mayor desafío, el principal imperativo, consiste en descubrir cuánta música podemos hacer con lo que nos ha quedado desde que ellos no están más con nosotros.
viernes, 14 de mayo de 2010
¿CÓMO HAGO PARA TRANSITAR EL CAMINO QUE ME OFRECE RENACER?
(Por Alicia y Gustavo Berti)
Luego de todas estas consideraciones estamos en condiciones de responder a una pregunta que en ustedes debe haber estando gestándose desde hace tiempo: todo esto parece muy lindo, ¿Pero cómo hago para transitar este camino que Renacer me ofrece? Pues bien, el camino está en la esencia de Renacer y tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces habrá valido la pena de ser vivido. Pero ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro? Pero la pregunta que aparece ahora es: ¿como si el que sufre soy Yo puedo desapegarme de mi sufrimiento? ¿Cómo puedo trascender mi yo psicológico y ver al sufrimiento como un fenómeno que hace a la esencia de la humanidad, que hace, al decir de Buda, a la Verdad de la Existencia? Ciertamente esto es imposible en la medida en que el ser sufriente permanece aislado experimentando el sufrimiento como existente en él mismo, únicamente en él. Solamente si deja vibrar su corazón en resonancia con otro corazón sufriente, sólo si, como decía Unamuno “Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia”, es decir merced a uno de los fenómenos humanos por excelencia: el servicio por el amor y a través de él la ayuda mutua. Para llevar a cabo esta tarea se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?— Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el dolor y desesperación por amor. Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor” Y el amor es humilde, es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado eventualmente ocultas, o aún ausentes en la existencia de muchos de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir”, desocultar, que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido.
Luego de todas estas consideraciones estamos en condiciones de responder a una pregunta que en ustedes debe haber estando gestándose desde hace tiempo: todo esto parece muy lindo, ¿Pero cómo hago para transitar este camino que Renacer me ofrece? Pues bien, el camino está en la esencia de Renacer y tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces habrá valido la pena de ser vivido. Pero ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro? Pero la pregunta que aparece ahora es: ¿como si el que sufre soy Yo puedo desapegarme de mi sufrimiento? ¿Cómo puedo trascender mi yo psicológico y ver al sufrimiento como un fenómeno que hace a la esencia de la humanidad, que hace, al decir de Buda, a la Verdad de la Existencia? Ciertamente esto es imposible en la medida en que el ser sufriente permanece aislado experimentando el sufrimiento como existente en él mismo, únicamente en él. Solamente si deja vibrar su corazón en resonancia con otro corazón sufriente, sólo si, como decía Unamuno “Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia”, es decir merced a uno de los fenómenos humanos por excelencia: el servicio por el amor y a través de él la ayuda mutua. Para llevar a cabo esta tarea se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?— Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el dolor y desesperación por amor. Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor” Y el amor es humilde, es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado eventualmente ocultas, o aún ausentes en la existencia de muchos de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir”, desocultar, que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido.
miércoles, 12 de mayo de 2010
HAY MUCHO QUE HACER POR NOSOTROS MISMOS Y POR OTROS QUE NOS NECESITAN...
Palabras de Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.
Quiero decirles que hoy, en las diferentes charlas, en las preguntas e inquietudes de los papás nuevos, que los papás de Río Cuarto se esmeraron en responder con lo mejor de sí y dieron lo mejor de sí y, por otro lado, el grupo de hermanos que nos enseñó tanto, ¡siempre nos enseñan tanto los hermanos! Cada vez que ellos vienen a las reuniones o los encuentros les agradecemos que estén, porque son aquellos que nos recuerdan que todavía estamos de este lado de la vida y que, por lo tanto, seguramente, hay mucho que todavía tenemos que hacer, mucho que hacer no sólo por ellos, por los que quedan, mucho que hacer por nosotros mismos y por otros que nos necesitan.
El sufrimiento se resuelve a través del servicio, no hay otra manera y todo papá y toda mamá que se encierra en “esto sí… pero esto… o aquello…” “pero yo así o asa…”, etc., sabemos que ese no es el camino.
Quiero decirles que hoy, en las diferentes charlas, en las preguntas e inquietudes de los papás nuevos, que los papás de Río Cuarto se esmeraron en responder con lo mejor de sí y dieron lo mejor de sí y, por otro lado, el grupo de hermanos que nos enseñó tanto, ¡siempre nos enseñan tanto los hermanos! Cada vez que ellos vienen a las reuniones o los encuentros les agradecemos que estén, porque son aquellos que nos recuerdan que todavía estamos de este lado de la vida y que, por lo tanto, seguramente, hay mucho que todavía tenemos que hacer, mucho que hacer no sólo por ellos, por los que quedan, mucho que hacer por nosotros mismos y por otros que nos necesitan.
El sufrimiento se resuelve a través del servicio, no hay otra manera y todo papá y toda mamá que se encierra en “esto sí… pero esto… o aquello…” “pero yo así o asa…”, etc., sabemos que ese no es el camino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






